cinco cosas que aprendí de mi bebe

¿Sabíais que de la observación directa de los bebés se pueden aprender muchas cosas?

Y no me refiero sólo a hechos directamente relacionados con su desarrollo, que es lo que, quien más quien menos, viene haciendo desde el principio de los tiempos. Mira, ya le empiezan los dientes, no. Yo de mi bebé estoy aprendiendo lecciones de la vida. Diréis: ¡hala, que profunda! Pues sí, sin ir más lejos, observando e interactuando con mi hija de 5 meses he podido sacar, a grandes rasgos, estas 5 lecciones vitales, que creo me ayudarían a ser un poco más feliz por la vida.

A continuación…

¿Qué he aprendido de mi hija en estos 5 meses?

A no fingir: ese me cae bien, pero este no. Y no pienso hacer nada por disimularlo. El problema de aceptación lo tienes tu, no yo. Más claro agua ¿no? Los bebés no se complican la vida con las relaciones interpersonales. Esta situación no es irreversible, tal vez más adelante las cosas cambien, porque los bebés tienden..

A vivir en el presente: importa el aquí y el ahora. Lo que ocurriera antes o lo que vendrá después poco importa. Vamos, el carpe diem en su máximo exponente lo viene desarrollando mi bebé desde el minuto cero. Si me he dado un coscorrón, pero me hacen reír, pues me olvido del chichón y me río. Y todos felices. ¿No nos facilitaría mucho las cosas ir así por la vida?A maravillarme con los pequeños detalles del día a día.

Todos esos banderines que decoran las calles del pueblo en fiestas, las rayas de tu vestido,  esa montaña de manzanas en el súper, las hojas de una palmera bailando con el viento… Son pequeños gestos que pasamos por alto cada día y que desde que los comparto con mi hija me hacen valorar un poco más esas instantáneas que le dan el punto a cualquier situación. Llamadme cursi.

A no rendirme en mis objetivos.

Y si no lo consigo a la primera, intento cambiar de estrategia. Repetidas veces. Hasta la saciedad. Este hecho ha quedado más que patente en los intentos de mi hija por darse la vuelta. Se sabe poner boca abajo, pero le cuesta horrores volver a la postura de espaldas. Pero ella no se rinde, entrena y entrena… y si se siente atascada nunca está de más..Pedir ayuda. A veces a los adultos nos cuesta la vida hacer una llamada de auxilio de oye, que estoy agobiada, échame un cable.

O delegar responsabilidades.

Creemos que podemos con todo pero nunca está de más recibir una ayuda extra. Y ella es capaz de darle a esto del ¡Help, ayúdame! TODAS las veces que considere necesarias.Entiendo que, en nuestra burbuja de adultos, no siempre tenemos tiempo para encantarnos a observar cómo se mueven las hojas de los árboles ni dejar de planear el futuro.

Y tiro la primera piedra al admitir que yo me estreso con facilidad y acabo corriendo y tirándome de los pelos.

Precisamente hace algunos días, justamente cuando estaba preparando esta entrada, llegó a mis manos este blog de Slow life que me encantó (y que os recomiendo a todos) donde Silvana y Daniel (a.k.a Pepper and Ginger) desgranan los secretos de la vida sin prisas. Y eso es precisamente lo que hacen los bebés, vivir centrándose sólo en lo que es esencial a sus ojos. Y no parece que les vaya del todo mal.Y vosotros ¿Qué habéis aprendido de vuestros hijos?

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