Super poderes de madre

Pues resulta que mi primogénita este finde ha alcanzado el medio año de edad. Y podría ponerme a hacer un post lacrimoso sobre lo fugaz del tiempo; lo vieja que me hago, lo requete grande que está mi hija, la de cositas que ya sabe hacer…

super madre al rescatePero no. He sido fuerte. Dándole la vuelta a la tortilla (y no, no me han pagado los del hormiguero) me he decidido a contaros, en primicia para vosotras, todas esas cosas requete buenas que me ha aportado la maternidad en estos 6 meses. Son súper poderes con los que jamás hubiera soñado. Habilidades que nadie me hubiera atribuido a mis 27 añazos. Os hablo de los súper poderes que vienen en el lote de la maternidad.

1. Ser multitarea

Whatsappear (con atroces y a la vez comprensibles faltas) mientras duermes al bebé. Cocinar y actualizar el blog. Sacar a los perros, al bebé y la basura. En definitiva, esto de aprovechar los momentos y los viajes, sale mucho más a cuenta. De este modo después de arreglar la cocina, y doblar esa montaña de ropa limpia tal vez puedas ver el capítulo final de esa serie de la que ya te has perdido 2 temporadas  durante 5 minutos hasta que tu bebé te reclame.

2. Decir adiós al perfeccionismo

¿Y qué más da si tienes las piernas como el papel de lija? ¿Que vienen visitas y tienes el salón empantanado? Esta camisa no está lo suficientemente arrugada como para plancharla ¿no? El lunes sin falta empiezo la dieta para recuperar el aspecto que tenia hace 4 veranos antes del embarazo¿Te suenan? Si es que no me da la vida para esas menudencias. ¡Con lo bonito que es tirarse al suelo a jugar con mi hija! Un día de estos, cuando encuentre las pinzas de depilar, si eso, me quitaré los 4 pelos rebeldes de las cejas. De las piernas me despreocupo, que ya no es temporada.A veces, cuando veo una mujer desaliñada bostezando en la cola de la carne, me pregunto cuántos hijos tendrá y si entre ellos se encuentra un lactante de tomas nocturnas y no puedo hacer otra cosa que mirarla con compasión. Un día de estos me parten la cara.

3. Comprensión hacia otras madres

Creo que todas sin excepción, antes de ser madres, decimos: “Yo no seré de esas madres que (introducir comportamiento cuestionable)” y TODAS acabamos cediendo. Porque la teoría y la práctica difieren enormemente. Que levante la mano quien, antes de ser madre, no haya cuestionado algún comportamiento de otra mamá. Ale, el niño todo el día aparcado delante de la tele. Desde luego, mira que ponerle eso para merendar. Pues si fuera mi hijo esto no lo haría. He aprendido que hay que vivir y dejar vivir. Y que cada mamá lo hace lo mejor que sabe, porque las circunstancias no son las mismas para nadie. Además, si no tienes la necesidad de prejuzgar, tampoco te sientes cuestionado (se cree el ladrón que todos son de su condición) y así te evitas vivir dando explicaciones.

4. Rapidez

Bebé de pocos días en casa. Se queda frito. Y aquí empecé a desarrollar la súper velocidad. Voy a realizar todas aquellas tareas por orden de importancia: ducharme (por mi integridad física) fregar platos (ya no quedan limpios) comer (cuestión de supervivencia) poner lavadora (no me quedan bragas limpias) barrer y dormir una siesta. Al final sólo tienes tiempo de ducharte y fregar. Comes cualquier cosa, de pie en la cocina, mientras el bebé empieza a despertarse. Te conviertes en cleptómana de ropa interior de varón. Las pelusas te acabarán invadiendo y dormir… ¡JAJAJA! ay dormir… si es que me troncho.Así que con la experiencia, aprendes a ser rápida si quieres sobrevivir. A saber: tener nutrientes en el estómago, el pelo limpio, las bragas en condiciones, el suelo libre de pelusas… aunque eso de dormir… ¡JAJAJA! Por mucho que corra aún no he encontrado la fórmula idónea para conseguirlo.

5. Noctambulismo

Un día me desperté y estaba sentada en la cama con mi hija en brazos. Llamad a Íker Jiménez. Mi sentido arácnido-materno me avisó de que mi pequeña saltamontes estaba tosiendo e inconscientemente me senté en mi cama y la saqué de su cuna. Cuando me desperté, dormía en mis brazos de nuevo y yo cabeceaba sobre ella en la penumbra de la mañana. Cuando la volví a acostar vi que había regurgitado sobre su cama y entonces entendí toda la secuencia. Y creedme si os digo que yo soy de sueño nivel: que me roben la casa entera y despertarme en medio de la calle con una hoja de parra en mis partes. Si esto no son los súper poderes de la maternidad, ya me diréis que son.Otra vertiente del noctambulismo es el disfrute de la vida nocturna: ese lapso de tiempo desde que el bebé se duerme y tu te vas a dormir, donde llevas a cabo un plan magistral para dominar el mundo. Estoy hablando de…

6. La planificación

Sí amigas incluso yo, que soy un completo desastre, me las he apañado para organizarme. Vacunas, entradas del blog, vida social, menús… Mi abuela siempre me ha dicho quien mucho abarca poco aprieta. Así que, lo mejor es distribuirse las tareas. Para poder abarcarlo todo. Y aún así sigo quedando con dos personas el mismo día y a la misma hora. ¿No es para matarme?

Y tú ¿Qué súper poderes has adquirido desde que eres mamá?

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